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Historia de todos los días es un blog personal, la idea es subir relatos creados por mi persona, de diversos generos. Espero que sepan disfrutarlos y que les cause el mismo placer al leerlo que a mi al escribirlo.
Rex Alemán

Historia de Todos Los Días

Historia de Todos Los Días
Sucesos diarios expresados en tinta
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jueves, 28 de abril de 2011

La noche de la plaza.

Que la idea sea el sol, que al milagro lo cambien y se haga verdad.-

El reloj marcaba las 2… ya era tarde, la noche mostraba su fría versión de la manera más directa. La brisa helada se metía en el cuerpo de aquellos muchachones de manera tal que parecía tomarle los huesos. Sin embargo, las tradicionales juntadas en la plaza con un picadito de por medio no podían ser desplazadas por una simple sensación climática. La pelota al piso, levantando la mirada mientras se iniciaba la charla. Los pibes comentaban, de la vida, los momentos, los pensamientos y hasta los juicios… ¿quién podía decirles algo?

La policía pasa, siempre pasa… Amagan a frenar, te hacen flashear mientras jugas, siempre pasa… La magia aparece, como un fantasma, endulza los pies de cada jugador por un instante pero nunca logra elevarlo a nivel del estrellato, son ráfagas de fútbol que se logran en una plaza, una loca y simple plaza.
Messi anuncia su asistencia, desaparece y cuando aparece grita presente llenándose la boca de gol. También pasan a saludar Palermo con gestos propios, Lamela con locuras que a veces salen bien y a veces mal, Almeyda, con sus cojones característicos, y alguna que otra vez el uruguayo Cauteruccio, haciéndose conocer. Desde luego, son instantes, después siguen jugando los mismos de siempre. La bandita del barrio.
Por lo general, los partidos son extraños… muy extraños. Goles imperdibles son desperdiciados de manera incomprensible. Los más lindos lujos se entrelazan con los errores más bizarros dando un espectáculo poco común. De 6 a 1 se pasa a un 6-5 trabadísimo y de las gambetas se pasan a las patadas, y de las patadas se pasa, por suerte, al glamour nuevamente.

Tras disputar el partido de la noche, los muchachos paran a descansar. El repertorio del resultado final siempre está presente en algún comentario mientras se saborea algún líquido refrescante para zacear la sed. La boca seca y pastosa, seguramente producto de masticar una comida berreta para que el estómago dejase de hablar,  son la misión a batir para la “Levite”. De pomelo, de ananá, de pera y alguna vez también de naranja… cualquiera, pero siempre algo de eso había.
 
Se habla de política, de ideas, de ganas, de proyectos e ilusiones. Cuando se tiene ganas, por lo general se torna un poco más divertido. Coinciden, discuten y hasta lanzan insultos al aire… pero existe la libertad. Cada uno tiene sus ideas, y entre si, pese a discrepancias, se las respetan.

Andan por la calle, con tranquilidad, sin molestar a nadie. Con las ganas suficientes para aportar un granito de idea cada uno desde su lugar. Nadie sabe para qué, pero para algo va a servir. Un cambio, una búsqueda, una experiencia que resulte placentera para todos… objetivos tiene todo el mundo.
La noche llega a su fin, empieza a dormir, a demostrar un lado raro… cada uno está en su mundo, intercambiado opiniones entre si, pero en un planeta individualmente diferente. Las conclusiones, los gastadas y los pactos de futuros retos futboleros son habituales en el lunfardo de los varones. Galanes de la pelota, cada uno con su estilo pero siempre respetando la redonda como a nada.

¿Quién se atreverá a cambiar éste ritual? Muchas veces la cultura está en el interior de cada uno de los miles que estamos en la calle. Caminándola, disfrutándola, sufriéndola, inspeccionándola… da lo mismo, cada uno es un callejero diferente. Cada uno va a tener una percepción diferente de las cosas, y eso tiene que ser el ejemplo para aprender a respetarnos entre nosotros. Como decían los muchachos de Villa Celina, “muchos siempre van a tratar de meterse para que las cosas no salgan, pero nosotros somos muchos más que esos salames que se quieren meter por delante de nuestras metas. Porque son sueños, y es muy jodido meterse con los sueños de la gente…”

domingo, 30 de enero de 2011

El fracaso más doloroso.

Mario era un tipo común y corriente. Cincuenta y siete años marca su documento, de los cuales 32 se los pasó ordenando papeles y firmando solicitadas en una oficina. Una vez, en uno de sus tantos recreos, mientras fumaba su cigarrillo recordó sus sueños de adolescencia. La pelota de fútbol, los guantes de arquero, los buzos y las ilusiones eran cosa constante de esa época... "¿Por qué no habré seguido mi corazón?" pensó mientras lanzaba la colilla al charquito de agua de la vereda.



Pero lo cierto es que todo tiene un porque. Marito, o el Pulpo como se lo conocía en el Barrio, era el arquero de Deportivo Perno. El buzo número 1 era solamente de su correspondencia debido a sus altos rendimientos. Tan bien atajaba, que más de una vez sus compañeros le insistieron para que fuera a probar suerte a la Capital, pero el siempre respondía con una carcajada; como dando a entender que semejante idea era un poco exagerada.



El fin de la carrera futbolística de Mario, se dió en Abril del 68. El Depo Perno se enfrentó a su clásico de toda la vida, el Maipú, en la final del interbarrial correspondiente a ese año. El partido, como todo clásico, fue cerrado y a partir del empate en cero, se terminó definiendo por penales.



Todo el barrio estaba presente en el campito del Deportivo Perno. Familiares, amigos, conocidos y también Nora. Una muy linda chica que volvía loco a Mario. Él sabía de su presencia en el Estadio, y por eso se obligó a rendir más de lo normal en el arco para impresionarla.



La definición transcurrió normalmente. Ambos equipos convirtieron los 4 penales previos al definitorio y así, en el marcador seguía el empate. Marito había adivinado el lugar al que iría la pelota en dos ocasiones, pero su estirada había resultado esteril ante la buena colocación de los shoteadores.



El último penal por parte del Depo Perno fue desechado por el 10. Miguelito López había mandado la pelota a casa de doña Hilda, y así, Mario se veía obligado a contener el disparo de José Soto, de lo contrario, su equipo quedaría eliminado en su propia casa. Soto era un verborrágico número 2, que además también pretendía conquistar el corazón de Norita. Era la oportunidad del año para el "Pulpo", de contener el remate, no solo le salvaría las papas a sus compañeros, sino que también podría impresionar a la mujer que le quitaba el sueño.



Soto caminó los 45 metros que separaban el centro del campo y el punto del penal con una sonrisa relajada y sobradora. Demostraba que la situación no le pesaba sobre los hombros, y que los silbidos de las 200 personas presentes solamente le inflaban el pecho. Tomó la redonda, la acomodo suavemente en el punto del penal, y miró fijo a los ojos a Mario... desafiandolo. Cogió una larga carrera, que llegaba hasta la medialuna del área grande y esperó pacientemente la órden del juez.



El silbatazo fue corto pero intenso, y apenás finalizó, Soto comenzó a trotar camino al balón... con un violento remate, sacudió al medio del arco, pero se topó con las manos de Mario, que sin ver para donde iba la pelota, salió saltando de alegría al grito de "Soy el Pulpo, soy el pulpo". Fue en ese instante, donde buscó a Norita con su mirada, y cuando la encontró se sorprendió al ver la cara de desesperación de la mujercita. El remate había sido desviado hacía arriba, pero no había salido del campo de juego, y mientras Marito festejaba anticipadamente, la pelota a paso de tortuga ingresaba tras una rara parábola. Era gol, eliminación y sobre todo ridiculización para el portero.



Al salir del vestuario, El Pulpo se dirijió a su entrenador y le comentó que había decidido abandonar el Fútbol. La explicación fue "Del ridiculo no se vuelve, Antonio. Hoy yo fuí ridiculo".



Triste final para una carrera que apostaba a más luces que sombras, pensó Mario luego de firmar la octava petición de entrevistas del día. "Quizá si tomaba coraje y enfrentaba al fracaso, mi felicidad hoy sería mayor", susurró dejando la birome de lado.

martes, 17 de agosto de 2010

El Sabio de la vida.

¿A quien debo yo agradecer este bonito regalo que la vida me dio? Es que macho, cuando uno anhela ciertas cosas y se cruza un “sabio” en tu camino que ha recorrido lo que deseas, tranquilamente se podría empezar a creer en el destino.

Cuenta esta historia que un fin de semana largo de Agosto de algún año, un personaje de la vida recorrió 1200 kilómetros en avión para ir a visitar a parte de su familia que vivía al sur de su país. Ésta familia que acabamos de mencionar, estaba compuesta por una prima junto a su pequeño hijo, además del marido de ella y sus dos hijos.

Según se comenta en aquellas viejas anécdotas familiares, la prima era aquella que cambiaba los pañales del personaje cuando éste todavía no sabía hablar. Y el pequeño hijo, según los grandes, guardaba internamente una admiración poco vista en algún otro momento. Tan grande era la admiración que las abuelas siempre caían en las simples comparaciones de gestos, palabras, y otras yerbas que solamente ven las abuelas.

Gustavo era el nombre del personaje en cuestión, y Lucas aquel que lo admiraba secamente.

El primo mayor había anunciado su llegada a los pagos patagónicos (Y si, vivían en la Argentina, ¿Dónde más?) cercanas las 9 de la mañana. Y como todo buen admirador
, el crío había prometido estar con 10 minutos de anticipación en el aeropuerto de la ciudad.

Como todo personaje, Gustavo de alguna manera tenía que dar el puntapié inicial de un fin de semana para la historia, y llegó a destino aproximadamente 25 minutos antes de lo acordado. Por ende, hizo madrugar al muchacho para que este accediera a buscarlo, en palabras simples, al pedo.

Tras el desencuentro, Lucas llegó a su casa y empezó la aventura. Con 10 minutos de charla, y una pregunta clave, el pibe supo que había allanado el camino para todo el fin de semana que se venía y de paso cañazo iba a endulzar sus oídos con anécdotas inmejorables. Todo estaba preparado, pero siempre surgen imprevistos…

La noche iba a empezar temprano, Lukitas iba a ir a pegar una vuelta típica con sus amigos, y luego acudiría al rescate de su primo para pegarse el instalazo del año en alguna guarida libre. Todo iba viento en popa. Hasta que llegó a su casa. El primo Gustavo había estado toda la tarde descompuesto, y la juntada nocturna no iba a ser posible, al menos hasta el otro día.

Y, como diría algún mafioso, todo pasa. Y pasó el viernes, y llegó el sábado, el sábado a la noche para ser más precisos. Luego de ducharse, el gurrumín colgó mirando tele, y el personaje de la vida subió las escaleras para empezar con su “tutoría de vida”. El primer consejo fue claro: “A mi tambien me pasaba lo mismo, pero existen unas gotitas que se llaman Irix y te hacen zafar tranquilo. Quedate tranquilo que bailamos la misma milonga.”. Cortita y al pie, como dirían los manuales de otras de las pasiones que tienen en común, el Fútbol.

Entre risas, cosa común del fin de semana, bajaron y se alistaron en la mesa para continuar con la cena familiar. En ella se encontraba Malén, la hermana más grande (No de sangre si no de alma, vio) de Lucas e hija de Rubén, el marido de Claudia, la prima más grande, y éste le advirtió “Él – señalando a su primo – juega para nosotros, así que no te preocupes.”

Continuó la cena, llena de anécdotas contables, y llegó la hora de que los jóvenes partiesen. En taxi era la cuestión. El destino? La casa de Malén y de Axel, con La manada de siempre. Si bien faltaban pibes, estaban los 3 compinches de Lukitas. Los 4, por lo general, se mueven para todos lados juntos.

Al llegar a destino, ya con la costa libre de moros, llegó el instalazo en la cocina. Y entre toque y toque, las anécdotas florecían de su boca como saltan las truchas al amanecer con la luz del sol. Mientras tanto, los presentes lo único que hacían era oír.

Es que era tal la admiración que causaba, que como todo gran sabio no necesitaba elevar demasiado la voz para generar el silencio en sus alrededores y poder explayarse con total normalidad. Contando su vida, claro, pero que para los demás era sinónimo de aventura.

Así, entre risas, historias, cuelgues y otras hierbas, pasó la primera noche. Un tanto desaprovechada, porque entre tantas historias, las curiosidades aparecían a flor de piel y con las preguntas normales que haría cada uno, las anécdotas se cortaban a un ochenta por cien. Pero no es momento para lamentarse, seguí leyendo…

Domingo que te quiero Domingo ya había llegado, y como buen fin de semana largo, más que Domingo parecía Sábado. La banda del Consorcio llamó a Lucas para ir a dar un vueltón, típico de fin de semana. Y éste, como todos los fines de semana, accedió.

En casa no había noticias de Gustavo. Había ido a almorzar tempranamente con sus otros familiares de los pagos Patagónicos, y no había regresado aún. Raro, pero normal en un personaje de la vida.

Cuando el pibe se dirigía a la parada a abordar el colectivo que venía en camino, como si apareciera de las sombras, Gustavo se le acercó sonriendo y le comentó con mitad cara de asombro y mitad cara de risa “Qué haces
vos por acá?”. Lucas, sorprendido por la pregunta, retrucó - “Qué haces vos acá? Yo me voy a tomar el cole, me voy con los pibes te prendes?”. A lo que el mayor le dijo que prefería ducharse y descansar un rato, pero que a la noche se juntaban a cenar en familia y después veían que pintaba.

Dicho y hecho, cercano a las 22 30, Lucas se arrimó con Axel a un restaurante de pastas cercano al centro de la ciudad, y volvieron a disfrutar de una cena cargada de anécdotas y risas.

Desde el vamos, la cena arrancó con un toque de distinción especial. Al llegar, los descansos de Gustavo hacía los más pequeños eran cuasi constantes, pero siempre con buena leche y una carcajada por detrás.

Apolonio mayor lo definió como “Una biblioteca caminando” por la cantidad de anécdotas vividas. Y creéme que fue la definición perfecta.

Tras tanta risa, y tanta charla, la noche parecía que llegaba a su fin. Prima Claudia se quería llevar a Gustavo a casa a toda costa, es que no entendía mucho como su “Primo más adorado” pasaba más tiempo con su hijo que con ella. Pero como todo personaje de la vida, siempre hay un as bajo la manga. Gustavo salía a las 6 de la mañana nuevamente para Buenos Aires, y no había muchas opciones para pasar un buen rato nuevamente.

Tavin, como lo llaman algunos de sus amigos,se acercó a Lucas y le dijo –“Escuchame nene, da para ir con ustedes a donde vayan y después yo me tomo un taxi para tu casa?”. Claro está que la respuesta fue más que positiva y las últimas historias no iban a quedar en el tintero.

Si bien Claudia mucho no entendía, aceptó la propuesta de que Gustavo llegará un poco más tarde, y los dejó enfilar tranquilos…

Al llegar a lo de Seba, los “Elementos Nocturnos” estaban desparramados, y como la plata escaseaba, la única alternativa que quedaba era ir caminando. Así, enfilaron los tres familiares más Sebita para el mítico Consorcio. En otra caminata llena de anécdotas.

No había energizante para caminar sin pesadez, eso era un problema. Pero como todo personaje de la vida, Gustavo cuando no tenía un as bajo la manga, saltaba con el 7 de espadas. Con la motivación a pleno y envolviéndolos en historias casi perfectas, la caminata se hizo corta… Demasiado corta quizá.

Entre recitales, juntadas, idas a la cancha, viajes y alguna que otra voltereta, el primo más grande se había explayado con comodidad y dando una mini lección en cada palabra.

Así llegaron a la casa de Lucas, y tras despedirse de todos, el personaje encaró para adentro, y el primo pequeño, quizá con una tristeza interna más grande de lo que se notó, se fue caminando con sus amigos para el barrio. Y mientras tanto, certificaba que como todo sabio, el fin de su primo no era enseñar, pero lo hacía en todo momento.

Ya pasó el fin de semana, ya pasaron las anécdotas que en papeles no se pueden volcar. Ya pasaron las 72 hs. donde el máximo exponente de una vida deseada iba a compartir con su primo más pequeño algunas vivencias para que este recogiera experiencia. Pasó en lo físico, es cierto, el tiempo pasa a cada segundo y es imposible de detener. Pero te juro que para Lucas, ese fin de semana, todavía no pasó… todavía lo sigue aprendiendo.

lunes, 26 de abril de 2010

Frente a frente por primera y enecima vez

El hombre estaba sentado desayunando esos mates mañaneros que ya eran religión por cada vez que el sol aparecía en el horizonte. Sabía que el final de su carrera estaba cerca, y aquella idea que había recordado de su infancia rebotaba en su cabeza como el broche de oro para más de 30 años de trayectória.
Siempre que volvía atras para recordar aquellos primeros días de periodista esbozaba una sonrisa porque sentía la satisfacción de haber cumplido sus metas más deseadas.
Había cubierto al club de sus amores, el Decano del Fútbol Argentino, había tenido su programa radial con amigos sobre deportes e interes general en un ámbito distendido, había escrito columnas para El Gráfico, Olé, Un Caño y Claría, ya sin su dueña obviamente. Ya había llevado a su hijo Tomás a un mundial, había cubierto los Juegos Olimpicos con la companía de su hija y su familia, ya le había cumplido el sueño a su madre de seguir al "Millonario" por todo el mundo, ya había inspeccionado en el periodismo político y general, ya le había hecho notas a Maradona, El Indio Gómez, Saviola, Del Potro, Federe, Fernando Alonso, Messi y Giampietri entre otros cracks, ya había escrito libros con cuentos y con su visión futbolística del mundo. Había laburado para Marca, La Gazzetta Dello Sport, y algun que otro diario importante del mundo periodístico, pero nunca había accedido a hacer pública su vida.
Fantino, Rial, Matias Martin, Majul, Niembro, Fútbol para Todos, Gol de Medianoche, Pergolini y Tinelli entre otros le habían ofrecido hacer una nota íntima, para que esbozara sus experiencias de vida, sensaciones, para contarle al mundo sus secretos, pero siempre siempre la respuesta había sido negativa.
Al finalizar el desayuno, levantó el telefono y llamó a su productor para transmitirle la idea de hacer un mano a mano... pero con él mismo como entrevistador. No era tan alocada la idea, Nicolaevsky recordaba desde pequeño un mano a mano que Maradona hizo en su programa "La Noche del 10" con el mismo, y quedó de por vida fascinado con semejante actuación. Era, sin duda alguna, el reportaje de su vida, el broche final para una carrera tan extensa como exitosa. Luego de ultimar detalles se dispuso a grabar el tremendo mano a mano que enfrentaría a uno de los periodistas mas picantes a la hora de preguntar y opinar... con sus más intimos pensamientos.
Nicolaevsky sabía que al finalizar esa nota, el mundo de las redacciones, los estudios, las cámaras, los microfonos y las luces se apagaría para siempre, para comenzar con el mundo de la relajación y del 'abuelismo'.
Llegó el día de la grabación, y la hora de develar sus secretos. Con algo de nervios se sentó a la izquierda, y comenzó con la entrevista.


- Periodista: Bueno señor, antes que nada, agradecerte por concedernos ésta nota en exclusiva, ¿Te parece que empecemos por la infancia? ¿Qué recuerdos tenes de esa etapa?

- Entrevistado:
Gracias a Díos y a mi madre por sobre todo, en el momento de transcurrir mi infancia fuí muy felíz, nunca me faltó nada, y la 'ilusión' de una vida sin problemas la tuve hasta la edad donde pude formular un pensamiento própio y sacar las conclusiones según mi punto de vista y mi forma de entender las cosas. Fue una etapa linda, y aprovechada casi en plenitud. Obviamente que a medida que transcurrió el tiempo uno pudo entender cosas que antes parecían simples y que al final no lo fueron tanto.

- P: Nombraste a tu mamá pero no a tu papá ¿Es por algo en especial?

- E: No se si por algo en especial, si se que en gran parte mi vieja me formó como ser humano, y no tanto mi padre. En mi época de nene, papá era el ídolo y mamá la bruja, pero se debía a que el viejo estaba lejos y mi vieja era la que ponía los puntos. No es una preferencia, pero sin dudas que a la vieja le debo muchísimo más que al viejo.

- P: ¿Crées que tu viejo fue una deuda pendiente en tu infancia?

- E: No se si tan así, uno cuando es inocente compra dibujitos y los transforma en realidades. A mis 9 años creía que tenía el mejor padre del mundo, que hacía todo bien y que la vida era injusta con él. De más grande pude darme cuenta de que pedirle a mi viejo una presencia, o algo constante era jodido, porque cuando uno no puede con su própia vida le va a resultar imposible hacerse presente o solucionar conflictos en otra. Al viejo le pasaba eso, era un buen tipo, pero no podía con su vida y eso lo llevaba a equivocarse... con nosotros y con él mismo.

- P: ¿De tu infancia, que es lo que más te molestó?

- E: Sin duda alguna que me hayan ocultado la existencia de mis hermanos durante 11 años. Mi viejo tenía 3 hijos de otros matrimonios y nunca me lo habían dicho. De pibe siempre soñaba con tener alguien con quien jugar, hablar, pelear e intercambiar opiniones de mi misma sangre. Se daba que todos mis amigos tenían hermanos con los cuales compartian emociones, yo aceptaba no tenerlos... pero los tenía y no estaba enterado, eso creo que fue lo más duro. Si bien la situación era complicada, porque las relaciones no estaban del todo bien, hubiese estado bueno saberlo desde un comienzo, aunque sea para planificar o actuar de alguna forma, y no improvisar.

- P: ¿La relación con tus hermanos es positiva?

- E: Es depende del momento, nunca fuimos muy unidos, con el más grande hubo un lápso en el cuál uno estaba más en contácto, y estaba pendiente... con el paso del tiempo la relación se estancó y no fue ni buena ni mala, simplemente cuando se daba se charlaba y sino, ninguno se preocupaba por el otro. Me hubiese encantado tener otra relación, pero los tiempos y las situaciones fueron muy distintas a lo deseado.

- P: Y lo más rescatable de tu infancia, ¿Qué fue?

- E: La protección, sin dudas. En una familia con tanto conflicto, con tanto misterio y con tanta mentira yo podría haber salido mil veces más herido, por disputas personales. Yo me crié muy protegido y sin problema alguno, sin influencias en mi pensamiento directo. Eso me dio una libertad para pensar que hizo que yo sacara mis própias conclusiones y decidiera que hacer con mi vida, que pensar, en quién creer, y cómo actuar. En alguna que otra familia, las "llenadas de cabeza" en esa situación hubiesen sido constantes, y aquí por suerte esto no sucedió.

- P: La protección a la hora de ver la realidad, ¿No te afectó?

- E: Sí y no. Afirmo eso porque es dificil que la 'familia casi perfecta' en dos años pase a ser un caos y las caretas se caigan; en eso fue doloroso. Pero no es que de un día para el otro me revolearon la realidad por la cabeza, sino que fue develandose a medida de que yo iba madurando, o tenía la edad para crear un pensamiento própio, era como que yo me iba acomodando a la situación y viceversa.

- P: Y en el momento de tener enfrente la realidad, ¿qué sensación tenías?

- E: Era raro, sensaciones ambiguas, aceptando pero tomando asco sobre diversas situaciones. Tengo la suerte de tener el mejor grupo de amigos del mundo, que me contuvo y me ayudo a pensar las cosas de una manera más tranquila, con más calma.

- P: Tus principios o tu estilo de vida, ¿cambiaron?

- E:
Sin duda, a partir de ese momento mi pensamiento a futuro cambió radicalmente. También adopté códigos que en etapas anteriores había roto, o que en el transcurrir de esa maduración no hacía valer. Un ejemplo claro es la infedelidad, hoy la tengo muy mal vista, mientras que en esa etapa anterior a la 'maduración', anteriormente a conocer a la persona que hoy es mi mujer y que ocupa el 80% de mi vida y lo seguirá haciendo, era cosa constante, casi diaria. Por suerte, conocerla a ella me hizo aprender a valorar a la persona del sexo opuesto y a tener la palabra por sobre todo.

- P: A tu mujer, ¿alguna vez le fuiste infiel?

- E:
Jamás, ni en la relación prévia al noviazgo, ni durante el noviazgo y menos que menos después del casamiento. Conocerla a fondo me enseñó a respetar a la mujer como realmente se lo merece.

- P: ¿Cómo se hace para tener una relación de tan larga duración en lo cotidiano?

- E:
La clave es que ambos disfrutemos, desde mi adolescencia que conozco a mi mujer, y jamás me sentí abrumado. Su personalidad tambien tuvo y tiene mucho que ver. Siempre fue muy compañera, respetando mis espacios, pero apoyando en todo momento. De a poco maduramos juntos, pero en el fondo mantenemos una inocencia que, al menos a mi, me sigue enamorando diariamente.

- P: A la hora de ser padres, ¿Qué objetivo tenías en lo individual y en la relación con tu mujer, y que esperabas de ella en lo individual?

- E:
En lo individual anhelaba hacer una tarea digna para que cuando mis hijos maduren puedan decir "Éste fue mi viejo y estoy orgulloso al 100%", ser compañero de ellos, darles gustos pero principalmente formarlos gratamente. En lo colectivo con mi mujer el objetivo era criarlos felizmente pero que la pareja siga siendo pareja, que la paternidad nos haga más compañeros como terminó siendo. En cuanto a ella, no esperaba algo en particular, estaba seguro que sería una madraza como lo fue y como lo sigue siendo. Siempre les repito a mis hijos que tienen la mejor mamá del mundo, y que la tienen que valorar como lo hacen, cosa que me pone totalmente orgulloso.

- P: ¿El trabajo te quitó mucho tiempo al lado de tus hijos?

- E: Durante los primeros meses de Aldana si, yo laburaba en la radio todas las mañanas y por la noche haciamos "Junta de Amigos" por TyC, hasta que a los meses hablé con la producción y pude arreglar una salida de común acuerdo en el programa de la noche. A partir de ahí, intenté hablar con las redacciones de Olé y El Gráfico para laburar desde casa y mandar las columnas por correo electrónico, por suerte accedieron y pude darle una mano a mi esposa y compartir momentos hermosos con mi hija.
Con Tomás fue distinto, cuando nos enteramos del embarazo avisé en Mitre que a partir del otro torneo no iba a seguir cubriendo a River y estuve presente desde el mes 4 de embarazo en adelante, en todos los segundos.
Cuando crecieron me di, y les dí algunos gustos tanto a ellos como a mi mujer... cosas que me permitía el laburo, como ir a ver el Mundial todos juntos o los Juegos Olímpicos también en familia. Eso fue absolutamente hermoso y gratificante para mi.

- P: ¿Cómo fue para vos ir a vivir a Europa durante dos años?

- E:
Tanto para mi señora como para mi fue una especie de prueba. Los chicos ya estaban grandes y nosotros debíamos dejarlos volar. A ellos les sirvió para poder iniciar una vida mas independiente, y a nosotros para relajarnos después de casi 20 años.
También crecimos culturalmente, aprendimos nuevos idiomas, nos adaptamos a nuevas costumbres, pero lo vivimos como si fuera una segunda luna de miel... bastante extensa, je, pero volvimos igual de unidos que aquella primera vez.

- P: A medida que pasaba el tiempo de infancia de tus chicos, los viajes eran más seguidos ¿Alguno te dolió? y ¿Cuál fue el que más disfrutaste?

- E:
El que más me dolió fue uno de 10 días, con la Selección, por Perú y Colombia, por Eliminatorias. Los nenes se habían enfermado y el clima laboral era bien visitante. Asique las ganas de estar en Buenos Aires eran mayores.
El que más disfruté fue el que hicimos los cuatro juntos a Brasil, en la época de la Copa América, nos fuimos durante un mes y lo disfruté muchísimo.

- P: Fue una sorpresa que después de veintipico de años ligado al deporte hayas incursionado en el periodismo político, ¿Por qué lo hiciste? ¿Lo disfrutaste?

- E:
Para el mundo es cierto que fue una sorpresa, para mi no. Veía que el periodismo dibujaba la información según lo que les convenga, de ésta forma la noticia llegaba dibujada para ambos sectores, tanto el del oficialismo como el de la oposición. Me metí para tratar de hacerle llegar al ciudadano una información imparcial y creo que a medida que pasó el tiempo fuimos teniendo más éxito. Laburar con un grupo de trabajo como ese fue un gran orgullo.

- P: ¿Por qué tomaste Clarín a tu vuelta de Europa?

- E:
Clarín sin dudas es el diario más importante del país y carecía de credibilidad. La muerte de la Sra de Noble dejó a sus hijos en un estado de shock, el diario les quedó enorme y decidieron ponerlo a la venta. Charlé con varios inversores para ver las posibilidades que había de comprarlo y reformarlo, sin perder la esencia Clarinísta, esa que lo transformó en el matutino más leído pero agregando verdades e imparcialidades. Los cálculos eran buenos, y al charlarlo con mi señora decidimos invertir buena parte de nuestros ahorros en esa compra. Era un gran desafio, tanto personal como laboral, y por suerte triplicamos el número de ventas y logramos establecer al diario en la cabecera de los más leidos.

- P: Tu forma de pensar y de ser te trajo mucho conflictos ¿Te sirvieron o te debilitaron?


- E:
Me sirvieron para aprender, lo que más rescaté es que nunca opiné de un tema sin estar instruido bien a fondo. Si no sabía algo, me interiorizaba en el tema y adquiría conocimientos que iban potenciando mi cultura general. Si veía que estaba equivocado, o le pifiaba en algo, lo aceptaba, lo analizaba y trataba de aprenderlo.

- P: ¿Te quedó alguna deuda pendiente?


- E:
Tal vez tener mi própia productora, lo iba a hacer en mi vuelta del viejo continente, pero Clarín fue un gran desafio y ocupó todo mi tiempo.


Así, el reportaje reveló secretos que nadie imaginaba, el muchacho ya no tan muchacho pudo abrirse y salir del closet privado que ocultaba varios de sus pensamientos y emociones. Con la vida aprendió de que reconocer los errores es mejor que vivir con un orgullo que puede dañarnos no solo el alma, sino también la moral. Nadie va a perder los anillos por reconocer algún defecto, al contrario, ganará en personalismo, y en sabiduría más que nada... porque en ésta vida, todos los días se aprende algo nuevo.

jueves, 18 de febrero de 2010

Carta a un hermano mayor...


Si, ya se, imagino que lo primero que esbozarás al leer el horario del texto es ‘Qué hace éste levantado tan temprano?’ y bueno, la respuesta sos vos. Te soñé, no de la manera más linda, tal vez sí de la más fea, y a través del sueño me di cuenta (y suena tonto que sea a través de un sueño) del miedo que le tengo al perderte.


A ver… que se entienda, te perdí, o siento que te perdí durante la etapa que más te necesité, o tal vez la etapa que más me hubiese gustado que estés presente en mi vida. Por h o por b (Vamos a utilizar esa excusa) recién nos conocimos a mis 11 años de vida, y a ésa década y poquito, donde siempre fantasee con la idea de tener un hermano mayor a quien molestar, con quien reír, con quien jugar, o simplemente a quien admirar, llego a maldecirla tanto que hoy me parece un siglo y medio.


Ya se, sigo sin explicarme correctamente, entendeme, es la primera vez que abro mi corazón con vos e intento explicarte lo muy importante que sos para mi… aunque a veces ni las palabras lleguen a explicarlo.


Lamento absolutamente todos los segundos en los cuales no te tengo cerca, como también (aunque no sean siempre alegres, o me cueste demostrarlo) disfruto de todos aquellos en donde si te tengo, y trato de aprovechar al mango mi rol de hermano menor, porque escucharte siempre es sinónimo de aprender.

Más de una vez hablamos de éste tema, y siempre concordamos en que lo mejor es mirar el futuro y sentir que nos tenemos para eso que viene, que ni vos ni yo sabemos muy bien que y cómo es, pero sentime… trata, vos o alguien, de darme una explicación a los por qué que hoy se presentan en lo cotidiano sobre el pasado.


No sabes, o tal vez si, las veces en las que me gustaría tenerte sentado adelante mío, escuchándome, mirándome, retándome, o simplemente burlándote de la parodia de vida que intento llevar a cabo.


Hoy es uno de esos tantos momentos en donde insulto a la distancia hasta el hartazgo, y empiezo a pensar que te tengo enfrente y te comentó todo lo que me sucede. Daría hasta lo que no tengo, aunque se que nunca se debe hacer, con tal de ir ya mismo hasta las 18 a Buenos Aires, para sentarnos durante 6 horas y tener una de esas charlas que son bien fructíferas, para escucharte, para que me escuches y para tener esas mil quinientas conclusiones que sacó después de cada una de esas conversaciones, que lamentablemente, se dan cada 6 o más meses.


Nunca te dije que te tenía como uno de los grandes ejemplos, no? Creo que no, pero en mi intimidad, siento que todo lo que vos decís es palabra santa, pasando desde el estudio, hasta las mujeres (Aunque en éste último rubro, cada vez que te nombro recibo cargadas y llego a insultarte un poquitín, después por interna te cuento bien) y sinceramente, me da resultado, o al menos esa es mi impresión.


Vuelvo a repetirte, tal vez está todo mezclado, porque de a poquito voy ‘vomitando’ toda la sensación que tengo hace un par de meses, y las ganas de decirte todo esto ya me estaba mareando.


Antes de olvidarme, también quisiera agradecerte, no tengo un fundamento específico, tampoco tengo un porque… bah, en realidad, tengo millones, y de a poco te los puedo decir. Gracias por ser el mejor hermano mayor del mundo, gracias por tener ese plus que brinda alegría todo el tiempo, gracias por haberme dado el fin de semana máximo en enseñanza allá por el 2007, gracias por darme los abrazos mas “hermandadosos” del mundo… gracias por hacerme confiar en lo inconfiable a veces, y más que nada, gracias por ser vos.


De a poco, empiezo a entender todas las charlas que tuvimos, tal vez sea que estoy madurando (de a poco, es lento el proceso vio), de a poco entiendo que nuestras madres, por mas que a veces parezcan locas, o que tienen ideas descabelladas, siempre quieren lo mejor para nosotros, y hay que bancarlas, porque al fin de cuenta, en un 80% somos lo que somos gracias a ellas. De a poco entiendo aquella frase que me largaste en ese Mc Donald’s de Tigre, ese sábado a las 3 de la mañana, cuando me dijiste “En la mujer, antes que el mejor sexo del mundo, siempre busca la mejor compañera” y sabes qué? Algo me dice que la encontré. De a poco, muy de a poco, entiendo que a papá hay que entenderlo y quererlo así, que a ésta altura no lo vamos a cambiar. De a poco entiendo que nos vamos a tener para toda la vida. De a poco, en realidad, lo que entiendo es vivir, y vos tenes mucho que ver en eso…


En fin, intenté, y aun me quedan varias cosas por decir, de serte sincero y abrirme al máximo, pero entre la pesadilla, y sin olvidar que esto es un Word, o un blog, o un mail, tampoco uno puede decir todo lo que siente, no? Conclusión, te voy dejando…


Te vuelvo a agradecer por todo, y que la distancia no nos aleje más de los 1200 kilometros que nos separan.


Te quiero con el alma, de verdad.

Tu hermano menor.-

PD: No intenté que fuera uno, pero es el único regalo que te puedo hacer desde acá

sábado, 13 de febrero de 2010

Felíz San Valentín

Hoy es 14 de Febrero, para mi éste día en especial es una obra del marketing, pero siempre es bueno un poco de amor, y más si es el famoso "Día de los enamorados." Asi que gente, mi regalo para los que esten enamorados, en especial pa una persona es el siguiente. Sin embargo, para los que estan solteros, o no estan enamorados, siempre habrá desde éste lugar un abrazo o un beso con respeto, para hacer compañía.

Cada vez que se acerca San Valentín, recuerdo esa historia que tanto me marcó. En mi pre – adultez, tenía como hobby irme de mochilero por el norte de la Patagonia, fue así que llegué a la capital Neuquina. El mini mercado “El Cholito” me recibió con el fin de comprar un par de cosas para seguir con mi viaje, pero dicho final cambió en el preciso instante que ingresé a ese local…


El pibe que tenía que atenderme, estaba manteniendo una charla con un amigo suyo, sobre una mujer, evidentemente ella algo le causaba, porque se sentía desde la puerta que la charla era con fervor.


Al instante de atenderme, además de la típica pregunta de ‘Qué necesita?’ continuó con un ‘Usted no es de acá, no?’… incuestionablemente, al mercado iban siempre las mismas caras, y mi mochila gigante evidenciaba que era una especie de ‘forastero’ en esas tierras. Instantáneamente, le afirmé mi condición y éste me ofreció su casa como alojamiento para esa noche.


Acepté la propuesta ya que necesitaba un baño con urgencia, y un buen plato de comida casera, además de que deseaba sacarme la intriga de quien era esa chica por la cuál hablaba el muchacho.


Caída la noche, y cumplidas mis expectativas de higienizarme y alimentarme, quedé solo con Juan, el pibe que me había atendido en el mercadito, y se me hizo prácticamente imposible no preguntarle por esa mujer de la que hablaba en el mercadito… Así, en respuesta de mi intriga, comenzó ese monólogo amoroso de parte de él, con brillo en sus ojos y docilidad en su voz.


“Uh, que pregunta, bueno, la persona de la cuál hablaba es María, y no, no es mi novia, antes de que preguntes por las dudas.

María es una chica que conocí hace un par de meses, es única e incomparable. Estamos en algo, pero no te podría definir bien que es ese ‘algo’, lo único que te puedo describir es que nunca nadie me había hecho sentir de ésta manera; hasta me parece utópico no pensarla los 60 segundos de todos los minutos que tiene el día, es la primera vez que una flaca me pega tan fuerte, y realmente cuando la veo, o tengo algún contacto con ella me quedo mudo y sin acciones, las piernas a veces llegan a temblarme y mi temor de equivocarme en el más mínimo detalle es tan inmenso que termino paralizándome.”


Acababa de conocerlo, no conocía a ella, pero sabía que era amor de verdad. La expresión era clara como el agua cristalina del Caribe, pero a la vez fogosa como la lava del volcán más feroz del mundo.


Por dicho motivo, le comenté que en mis ratos libres me encantaba escribir sobre historias amorosas, y que era la primera vez que veía algo tan puro en la realidad, y que en mis planes, previa autorización suya, tenía pensado quedarme un par de días mas en la ciudad, para poder ver o sentir un encuentro amoroso poco intimo y así poder confirmar mi teoría del verdadero afecto entre ambos. Enseguida obtuve el visto bueno de su parte, y me dijo que al otro día iban a encontrarse donde se encontraban siempre, que los podía ‘seguir’ pero que en lo posible no se hiciera notar ese seguimiento. Obviamente acepté la propuesta inmediatamente a que Juan terminó de planteármela.


Faltaban 20 minutos para el horario en el que estaba pactado el encuentro amoroso, y el pibe salió de su casa empilchado, perfumado y con una sonrisa que transmitía felicidad y a la vez nervios. Llego al destino con 5 minutos de anticipación, se sentó en el tronco de un árbol que había sido cortado al medio, y espero que llegara María.


19:34, con 4 minutos de tardanza, hizo su aparición una preciosa muchacha, la descripción que me había hecho Juan coincidía a la perfección con como era físicamente la famosa María. Su cabello largo y de un color marronazo claro le quedaba a la perfección con su rostro auténtico. La sonrisa de ella era contagiosa, y en sus ojos se notaba un brillo que movía montañas.


A partir de esos detalles, me empecé a dar cuenta de porque Juan estaba tan enamorado.


Se saludaron con un beso en la boca, que no por ser un beso en la boca dejó de demostrar timidez. El muchacho la abrazó y susurró a su oído algo seguramente dulce, porque ella esbozó una sonrisa de esas que se nos escapan cuando la persona que deseamos nos dice algo lindo.


El amor flotaba en el aire, se palpaba en una primera impresión. La historia que sospechaba que iba a encontrar quedaba chica, ése amor era único en serio.


Después de una breve charla, mezclada con un par de besos apasionados pero no por eso menos tiernos, enfilaron camino para el lado del aeropuerto, sin contacto alguno entre ambos, iban caminando mirando pa’l frente como diría alguno del campo, y cada tanto cruzaban alguna mirada que otra. Era el típico camino del amor, donde la vergüenza todavía flotaba en el aire.


Recién en la octava cuadra de camino, se pararon, sin quitarse la mirada de encima, y a través de un abrazo por el viento que había (Pa’ quien no conoce Neuquén, cabe comentarle que en dicha ciudad siempre hay viento) se besaron y rieron un par de veces. Terminado el acto de amor, siguieron camino, ésta vez un poquito más cerca el uno del otro.


Evidentemente llegaron al lugar de destino un par de cuadras después, el sitio a donde habían llegado era un parque enorme, un lugar cuasi perfecto para el encuentro amoroso de algunas parejas adolescentes. Al ingresar, se acomodaron en el pastito y ahí si, la bendita vergüenza desapareció por completo.


Luego de una larga y dócil sesión de besos, abrazos y mimos, el viento fue el único testigo de una particular charla. Juan estaba encima de ella, cuando la quedó mirando fijo a los ojos y empezó a hablar. Se lo notaba nervioso, como enredado en sus propias frases, y ella disfrutaba de esto. La charla, que no pareció tan larga, captó la atención de la luna, que decidió aparecer de su escondite para ser deponente de la misma conversación, con la compañía del viento. Fue evidente que las palabras del joven ‘galán’ tuvieron su premio, porque después de que éste mirara el cielo, arrancará un cacho de hierba y besara a María, la sesión de mimos y abrazos continuó… no por mucho tiempo, era tarde y había que volver a casa.


La caminata de regreso fue muy diferente a la del inicio, ésta vez, la unión de ambos iba a través de las manos, iban firmemente agarradas como si fueran una pareja con título y todo. El frío se hizo presente y Juan le cedió su campera como abrigo, y continuaron caminando. Se detuvieron un par de veces durante el camino para besarse, abrazarse y mirarse; siempre dulcemente, siempre con amor.


El destino fue más cercano de donde habían partido, una garita de colectivo le habría paso a una calle que iba hacia la barda, y ahí se detuvieron. Me detuve con ellos, para observarlos, y terminar de sacar mis propias conclusiones.


El adiós evidentemente estaba cerca. Él, un par de centímetros mas alto que ella, se paró un escalón por debajo, y quedaron enfrentados por enésima vez en la tarde noche. Ella lo miro, y suavemente pasó sus brazos por alrededor de su cuello, el tomó de su cintura y así empezó ese beso que demostraba para cualquiera que fuera testigo, que esa pareja se quería de verdad.


Por su costado, durante el beso, pasaron aproximadamente 20 personas, pusieron música a todo volumen, un colectivo se detuvo por medio minuto atrás de ellos, y las conversaciones de la gente eran largas y ruidosas… sin embargo, ninguno de estos factores detuvo el amor que había en esa burbuja. ¡Si hasta el viento sintió que estaba de más y se detuvo!


El resultado estaba a la vista de cualquiera, era amor verdadero, y nada podía detenerlo. Ni una masa de personas, ni un colectivo, ni música, ni nada… simplemente un llamado telefónico, y ni siquiera eso fue suficiente, porque cuando la joven colgó, el beso volvió a ser el rey del encuentro entre ambos.


Se acercaba el horario de partido de mi colectivo, y me pareció inapropiado irrumpir en ese momento. Les pasé por atrás, y ni siquiera lo notaron, siguieron demostrándose ese amor puro y único. Ese amor que tal vez se consigue una sola vez en la vida, ese amor que tal vez fue eterno.


Ha pasado su buen tiempo desde que sucedió esta historia, y no se en que habrá finalizado. Tal vez hoy tengan hijos juntos y sigan casados. Como tal vez el destino les dio un golpe inesperado. Lo que si les puedo asegurar, es que ni María ni Juan podrán olvidarse vez alguna de ése romance, de esa fogosidad, de esa ternura… porque eso… eso era único.


lunes, 25 de enero de 2010

Pablo y sus miedos

El reloj indicaba las cuatro de la madrugada, luego de la enesima vuelta en la cama Pablo se dio por vencido frente al insomnio y encendió el velador para luego cambiarse de ropa e ir a dar una vuelta por el barrio.

Con su cigarro como única companía, empezó a preguntarse que hacer con esa mujer que lo volvía loco; ella era suficiente para sacarle el sueño, el hambre y agregarle interrogantes a todos sus pensamientos.

Durante su caminata, el muchacho asumió que seguir de esa forma iba a ser perjudicial para toda su rutina, si hasta había olvidado que dentro de dos semanas tenía el parcial de la materia mas importante de la carrera y ni siquiera había tocado un libro.

Laura, la chica en cuestión, era compañera de Pablo en 5 de las 6 cátedras que este tenía por cuatrimestre, y a través de miradas y sonrisas cautivó la atención del muchacho logrando causarle una sensación única.

El gran rival de Pablo era él mismo, y su miedo. Sus anteriores relaciones habían causado en el una decepción al por mayor, y el temor a enamorarse era tan grande como lo que Laura causaba en su corazón.

Era la primera vez que el sujeto experimentaba una sensación amorosa semejante y veía en Laura a esa mujer que siempre había soñado durante su trayecto de vida, esa compañera de charlas y mates, que con la mirada transmitía una energía fantástica y a través de sus sonrisas encantaba al mundo. Su desconfianza con él mismo era tan grande, que creía que ella era esa mujer inalcanzable, y por más que sea la mejor persona del mundo jamás lograría conseguir conquistarla.

A partir de ese temor, y de esa inseguridad propia, nació la gran base del amor de Pablo por Laura. Es que si bien parece contradictorio, cuando uno tiene en mente durante tanto tiempo a una persona, sin emitir alguna acción que lo demostrase, el amor empieza a crecer, tal vez por la angustia que el mismo genera.

Pablo veía en Laura a una estrella inalcanzable, y Laura veía en Pablo una posible ilusión a salir de los pozos que la situaciones sentimentales a veces generan. A través de esto, se genero sin que ambos se dieran cuenta, una especie de 'amistad' que luego le dejaría paso al amor.

Es que a veces para acercarse a esa persona que nos parece imposible, es mejor utilizar el viejo truco de la amistad, y es lo que intentó emplear Pablo. Las charlas con mates de por medio por las tardes eran casi un rito, y así la confianza entre ambos aumentó de manera sorprendente.

Un mes después de esa noche de insomnio, durante otra con el mismo protagonista como invitado, Pablo recibió en su celular un mensaje que le empezó a despertar esa ilusión de conquistar a Laura. El mensaje parlaba un simple "Son las 3 43 de la mañana y no me puedo dormir. Te extraño". Para muchos, ese simple mensaje no significaba nada, para los enamorados, significaba una ilusión.

Con el tiempo y casi sin darse cuenta, Pablo pudo aunque sea describir minimamente sus sentimientos, y el miedo fue quedando de lado. Para su fortuna, Laura sentía cosas similares, y de a poco empezaron esa historia de amor que hoy los sigue uniendo... Esa historia a la que no se le puede llamar noviazgo, porque no hay pregunta formal, pero a la que si se le puede llamar amor, amor verdadero, de ese que se siente solamente una vez en la vida, de ese que no se describe en palabras, sino en actos, en sentimientos, y en formas de actuar.

A veces nos ocurre que conocemos a esa persona, nos damos cuenta, pero el temor nos gana, y los sentimientos no los expresamos, sino que los guardamos en nuestro interior pensando que es la mejor beneficiencia para todos. Esos a veces, por lo general causan angustias y tristezas que terminan de destrozarnos el corazón.

Nene, la vida es una sola, y hasta la estrella más inalcanzable puede estar en la palma de tu mano, simplemente tenes que desearlo y ser inteligente...