Una canción de Callejeros parafrasea algo mas o menos así "Al sueño de crecer y amar, lo han estafado tanto se quiere matar..." Ud se preguntará que tiene que ver con la narración que viene a continuación, bueno... pase y lea, ya se dará cuenta.
Esta es la historia de un muchacho que en la actualidad está entrando a su tercera edad. Este muchacho conoció el amor con sus jóvenes 15 años, Elizabeth era el nombre de aquella mujer pálida, de ojos claros, la que conquistó su corazón por primera vez.
Se conocieron en el colegio parroquial nro 12 de Bernal, en una tarde gris, adornada con una garúa finíta como silencio complice. Lentamente empezaron un amorio que duró medio año.
Fue la primera gran decepción de Amelio, debido a que ni el ni Elizabeth tuvieron el visto bueno de sus familias en torno a la relación y por dicho motivo culminaron la misma.
Amelio trató de continuar su vida, pero cada vez que recordaba a Elizabeth, su corazón crujía de dolor y estallaba en llanto. Día tras días, el pobre hombre se levantaba e iba a trabajar a la fábrica de tornillos, fue allí que conoció a María Rita.
María Rita era la encargada de controlar el horario de llegada de los trabajadores. Amelio se sintió atraido por ella luego de una charla entre mates y bizcochitos... Así empezaron un romance apasionado, que derivó en el casamiento de ambos, dos años después.
Previo al casamiento, Amelio se cruzó con Elizabeth y en una noche fogosa, a escondidas de Maria Rita claro está, se reencontraron amorosamente hablando. De ese reencuentro, se fomentó lo que nadie imaginaba, y lo que menos querían; Elizabeth estaba embarazada.
Dos meses después del reencuentro anteriormente nombrado, se generó otro reencuentro inesperado, justo 10 días antes de la boda, esta vez Amelio tuvo la "dicha" de recibir en su despacho a Ofelia, su ex suegra, la madre de Elizabeth, si.. la misma que un lustro antes les había bajado el pulgar cuando fue a pedirle la mano de su hija a futuro. Amelio la recibió con sorpresa y sin rencor. Dos horas duró la charla, y consistió principalmente en el embarazo de Elizabeth; Ofelia le dio la noticia, y le pidió a Amelio una respuesta de su parte en breve, este aceptó pensar un par de días y luego responderle que haría el con su vida. Había que tomar una decisión y no quedaba mucho tiempo.
Amelio decidió hacerse cargo del niño, y a la vez, seguir adelante su relación con María Rita. Siete meses después de la charla nació Marcelo.
La infancia del niño no fue muy seguida de cerca por su padre, los celos de Rita, las contras de Elizabeth y la dejadez de el mismo fueron los principales factores.
Como le había contado, Amelio siguió su relación con Rita, y de ella surgió un nevo bebé, de nombre Gustavo, si bien no fue como la relación con su primer hijo, tampoco fue la exácta demostración de lo que debe ser una relación entre padre e hijo.
A la década del nacimiento de su hijo, Amelio y Rita se separaron y este no volvió a ver a su hijo jamás. Extrañamente, luego del divorcio, Amelio y Marcelo, su primer hijo, forjaron una relación impresionante, llevando así una gran unión entre ambos.
A los dos años, Amelio volvió a enamorarse, esta vez mas fugaz, de una jovencita que le volaba la cabeza, esta pequeña se llama Gladiz. Este amorio duró menos de un año, por conflictos económicos se separaron, y para no ser menos a las demás relaciones, se engendró un hijo, del cuál Amelio solo recuerda su nombre, Julio, quien hoy es un reconocido abogado.
Harto de los fracasos amorosos y laborales, Amelio decidió irse a vivir a Brasil, en busca de una tranquilidad que en su suelo natal no logró encontrar.
Ya en tierras brasileras, nuestro "Canalla" abrió un barcito en la playa, lugar en que conoció a mucha gente, y pudo sobrellevar su vida lejos de Marcelo, su madre y su hermano.
A los 3 años de instalado en el país vecino, Amelio conoció a la que sería su última mujer, Adela.
Esta muchacha, varios años mas jóven que Amelio, era Argentina, y se encontraba en tierras cariocas paseando con su mejor amiga.
Amelio y Adela pegaron onda enseguida y comenzaron lo que creyeron un romance de verano, igual, por las dudas, en el momento de despedirse intercambiaron números de telefono.
A los 3 meses de terminado el verano, el bar empezó a generar pérdidas y Amelio decidió cerrarlo para volver a su país de nacimiento.
Al volver a la Argentina, Amelio contactó con Adela y comenzaron un largo noviazgo. Así, parecía que esta sería la vencida para este hombre; luego de 6 años de noviazgo, los enamorados decidieron cambiar el rumbo de su vida y viajar al Sur del mundo, para iniciar un nuevo camino.
Bariloche fue el destino, allí abrieron un maxikiosco, en el centro turístico mas importante. Acercandose al año de estadía patagónica, la empresa de autos Ford abrió una consecionaria en dicha ciudad, y contrataron a Amelio como jefe, debido a la experiencia de este con los autos.
Pasaron los años y tanto el kiosco como la consecionaria tenían un éxito poco común. Junto con el dinero ganado, Adela quedó embarazada de Tobias, quien sería el cuarto y último hijo de Amelio.
Cuando nació Tobias, para que Adela estuviera todo el tiempo con el, decidieron cerrar el kiosquito. Asi transcurrieron los pimeros meses de vida del pequeño, con Adela a su lado y con Amelio trabajando en la consecionaria.
Mientras tanto, en Buenos Aires, se encontraban Marcelo, Gustavo y Julio, todos sin ninguna noticia de su padre, que con el único que mantenía relación era con el primero, pero nunca le avisó el destino del viaje.
Los proyectos de Adela contradecian a los de Amelio, y asi, comenzaron las primeras discuciones matrimoniales. Al poco tiempo, Amelio comenzó con su secretaria un tramposo romance.
Con el transcurso del tiempo, la canallada de Amelio fue inocultable y así terminó separandose de Adela, dejando en el camino un nuevo matrimonio con un hijo, por cuarta vez un deja vu similar para Amelio.
Como por arte de magia, post separación Amelio tuvo un suceso de fracasos laborales y quedó en la ruina. Por dicho motivo, "El canalla" volvió a dirigirse a Bs As, dejando en el sur a su cuarta ex mujer, con su cuarto hijo.
Regresado a Buenos Aires, Amelio se contactó con Marcelo y le comentó lo sucedido, le pidió disculpas y volvieron a forjar la relación aceptable, como tambien seria con Tobias.
Amelio comenzó a laburar como remisero (labor que todavía ocupa) y así se fue manteniendo, con humildad y sacrificio.
Con tantos problemas, el Canalla retomó su hábito de fumar excesivamente, contrayendo así un cancer de pulmón que con el tiempo terminará mantandoló.
Con los años, Tobias y Marcelo se conocieron y formaron lo que hoy es una gran relación entre hermanos, tan profunda fue que compartieron todos sus secretos, y el menor terminó siendo el padrino del primer hijo de Marcelo.
Amelio jamás pudo volver a tener una vida convincente para cualquier ser humano, está ingrsando a la tercera edad sin un objetivo, con un pasado nefasto, sin una razón, sin paz y todavía buscando un por que..
Querés imitarlo? Mejor no, no?
