Si, ya se, imagino que lo primero que esbozarás al leer el horario del texto es ‘Qué hace éste levantado tan temprano?’ y bueno, la respuesta sos vos. Te soñé, no de la manera más linda, tal vez sí de la más fea, y a través del sueño me di cuenta (y suena tonto que sea a través de un sueño) del miedo que le tengo al perderte.
A ver… que se entienda, te perdí, o siento que te perdí durante la etapa que más te necesité, o tal vez la etapa que más me hubiese gustado que estés presente en mi vida. Por h o por b (Vamos a utilizar esa excusa) recién nos conocimos a mis 11 años de vida, y a ésa década y poquito, donde siempre fantasee con la idea de tener un hermano mayor a quien molestar, con quien reír, con quien jugar, o simplemente a quien admirar, llego a maldecirla tanto que hoy me parece un siglo y medio.
Ya se, sigo sin explicarme correctamente, entendeme, es la primera vez que abro mi corazón con vos e intento explicarte lo muy importante que sos para mi… aunque a veces ni las palabras lleguen a explicarlo.
Lamento absolutamente todos los segundos en los cuales no te tengo cerca, como también (aunque no sean siempre alegres, o me cueste demostrarlo) disfruto de todos aquellos en donde si te tengo, y trato de aprovechar al mango mi rol de hermano menor, porque escucharte siempre es sinónimo de aprender.
Más de una vez hablamos de éste tema, y siempre concordamos en que lo mejor es mirar el futuro y sentir que nos tenemos para eso que viene, que ni vos ni yo sabemos muy bien que y cómo es, pero sentime… trata, vos o alguien, de darme una explicación a los por qué que hoy se presentan en lo cotidiano sobre el pasado.
No sabes, o tal vez si, las veces en las que me gustaría tenerte sentado adelante mío, escuchándome, mirándome, retándome, o simplemente burlándote de la parodia de vida que intento llevar a cabo.
Hoy es uno de esos tantos momentos en donde insulto a la distancia hasta el hartazgo, y empiezo a pensar que te tengo enfrente y te comentó todo lo que me sucede. Daría hasta lo que no tengo, aunque se que nunca se debe hacer, con tal de ir ya mismo hasta las 18 a Buenos Aires, para sentarnos durante 6 horas y tener una de esas charlas que son bien fructíferas, para escucharte, para que me escuches y para tener esas mil quinientas conclusiones que sacó después de cada una de esas conversaciones, que lamentablemente, se dan cada 6 o más meses.
Nunca te dije que te tenía como uno de los grandes ejemplos, no? Creo que no, pero en mi intimidad, siento que todo lo que vos decís es palabra santa, pasando desde el estudio, hasta las mujeres (Aunque en éste último rubro, cada vez que te nombro recibo cargadas y llego a insultarte un poquitín, después por interna te cuento bien) y sinceramente, me da resultado, o al menos esa es mi impresión.
Vuelvo a repetirte, tal vez está todo mezclado, porque de a poquito voy ‘vomitando’ toda la sensación que tengo hace un par de meses, y las ganas de decirte todo esto ya me estaba mareando.
Antes de olvidarme, también quisiera agradecerte, no tengo un fundamento específico, tampoco tengo un porque… bah, en realidad, tengo millones, y de a poco te los puedo decir. Gracias por ser el mejor hermano mayor del mundo, gracias por tener ese plus que brinda alegría todo el tiempo, gracias por haberme dado el fin de semana máximo en enseñanza allá por el 2007, gracias por darme los abrazos mas “hermandadosos” del mundo… gracias por hacerme confiar en lo inconfiable a veces, y más que nada, gracias por ser vos.
De a poco, empiezo a entender todas las charlas que tuvimos, tal vez sea que estoy madurando (de a poco, es lento el proceso vio), de a poco entiendo que nuestras madres, por mas que a veces parezcan locas, o que tienen ideas descabelladas, siempre quieren lo mejor para nosotros, y hay que bancarlas, porque al fin de cuenta, en un 80% somos lo que somos gracias a ellas. De a poco entiendo aquella frase que me largaste en ese Mc Donald’s de Tigre, ese sábado a las 3 de la mañana, cuando me dijiste “En la mujer, antes que el mejor sexo del mundo, siempre busca la mejor compañera” y sabes qué? Algo me dice que la encontré. De a poco, muy de a poco, entiendo que a papá hay que entenderlo y quererlo así, que a ésta altura no lo vamos a cambiar. De a poco entiendo que nos vamos a tener para toda la vida. De a poco, en realidad, lo que entiendo es vivir, y vos tenes mucho que ver en eso…
En fin, intenté, y aun me quedan varias cosas por decir, de serte sincero y abrirme al máximo, pero entre la pesadilla, y sin olvidar que esto es un Word, o un blog, o un mail, tampoco uno puede decir todo lo que siente, no? Conclusión, te voy dejando…
Te vuelvo a agradecer por todo, y que la distancia no nos aleje más de los 1200 kilometros que nos separan.
Te quiero con el alma, de verdad.
