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Historia de todos los días es un blog personal, la idea es subir relatos creados por mi persona, de diversos generos. Espero que sepan disfrutarlos y que les cause el mismo placer al leerlo que a mi al escribirlo.
Rex Alemán

Historia de Todos Los Días

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Sucesos diarios expresados en tinta
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jueves, 28 de abril de 2011

La noche de la plaza.

Que la idea sea el sol, que al milagro lo cambien y se haga verdad.-

El reloj marcaba las 2… ya era tarde, la noche mostraba su fría versión de la manera más directa. La brisa helada se metía en el cuerpo de aquellos muchachones de manera tal que parecía tomarle los huesos. Sin embargo, las tradicionales juntadas en la plaza con un picadito de por medio no podían ser desplazadas por una simple sensación climática. La pelota al piso, levantando la mirada mientras se iniciaba la charla. Los pibes comentaban, de la vida, los momentos, los pensamientos y hasta los juicios… ¿quién podía decirles algo?

La policía pasa, siempre pasa… Amagan a frenar, te hacen flashear mientras jugas, siempre pasa… La magia aparece, como un fantasma, endulza los pies de cada jugador por un instante pero nunca logra elevarlo a nivel del estrellato, son ráfagas de fútbol que se logran en una plaza, una loca y simple plaza.
Messi anuncia su asistencia, desaparece y cuando aparece grita presente llenándose la boca de gol. También pasan a saludar Palermo con gestos propios, Lamela con locuras que a veces salen bien y a veces mal, Almeyda, con sus cojones característicos, y alguna que otra vez el uruguayo Cauteruccio, haciéndose conocer. Desde luego, son instantes, después siguen jugando los mismos de siempre. La bandita del barrio.
Por lo general, los partidos son extraños… muy extraños. Goles imperdibles son desperdiciados de manera incomprensible. Los más lindos lujos se entrelazan con los errores más bizarros dando un espectáculo poco común. De 6 a 1 se pasa a un 6-5 trabadísimo y de las gambetas se pasan a las patadas, y de las patadas se pasa, por suerte, al glamour nuevamente.

Tras disputar el partido de la noche, los muchachos paran a descansar. El repertorio del resultado final siempre está presente en algún comentario mientras se saborea algún líquido refrescante para zacear la sed. La boca seca y pastosa, seguramente producto de masticar una comida berreta para que el estómago dejase de hablar,  son la misión a batir para la “Levite”. De pomelo, de ananá, de pera y alguna vez también de naranja… cualquiera, pero siempre algo de eso había.
 
Se habla de política, de ideas, de ganas, de proyectos e ilusiones. Cuando se tiene ganas, por lo general se torna un poco más divertido. Coinciden, discuten y hasta lanzan insultos al aire… pero existe la libertad. Cada uno tiene sus ideas, y entre si, pese a discrepancias, se las respetan.

Andan por la calle, con tranquilidad, sin molestar a nadie. Con las ganas suficientes para aportar un granito de idea cada uno desde su lugar. Nadie sabe para qué, pero para algo va a servir. Un cambio, una búsqueda, una experiencia que resulte placentera para todos… objetivos tiene todo el mundo.
La noche llega a su fin, empieza a dormir, a demostrar un lado raro… cada uno está en su mundo, intercambiado opiniones entre si, pero en un planeta individualmente diferente. Las conclusiones, los gastadas y los pactos de futuros retos futboleros son habituales en el lunfardo de los varones. Galanes de la pelota, cada uno con su estilo pero siempre respetando la redonda como a nada.

¿Quién se atreverá a cambiar éste ritual? Muchas veces la cultura está en el interior de cada uno de los miles que estamos en la calle. Caminándola, disfrutándola, sufriéndola, inspeccionándola… da lo mismo, cada uno es un callejero diferente. Cada uno va a tener una percepción diferente de las cosas, y eso tiene que ser el ejemplo para aprender a respetarnos entre nosotros. Como decían los muchachos de Villa Celina, “muchos siempre van a tratar de meterse para que las cosas no salgan, pero nosotros somos muchos más que esos salames que se quieren meter por delante de nuestras metas. Porque son sueños, y es muy jodido meterse con los sueños de la gente…”