Bienvenidos

Historia de todos los días es un blog personal, la idea es subir relatos creados por mi persona, de diversos generos. Espero que sepan disfrutarlos y que les cause el mismo placer al leerlo que a mi al escribirlo.
Rex Alemán

Historia de Todos Los Días

Historia de Todos Los Días
Sucesos diarios expresados en tinta
Powered By Blogger

lunes, 25 de enero de 2010

Pablo y sus miedos

El reloj indicaba las cuatro de la madrugada, luego de la enesima vuelta en la cama Pablo se dio por vencido frente al insomnio y encendió el velador para luego cambiarse de ropa e ir a dar una vuelta por el barrio.

Con su cigarro como única companía, empezó a preguntarse que hacer con esa mujer que lo volvía loco; ella era suficiente para sacarle el sueño, el hambre y agregarle interrogantes a todos sus pensamientos.

Durante su caminata, el muchacho asumió que seguir de esa forma iba a ser perjudicial para toda su rutina, si hasta había olvidado que dentro de dos semanas tenía el parcial de la materia mas importante de la carrera y ni siquiera había tocado un libro.

Laura, la chica en cuestión, era compañera de Pablo en 5 de las 6 cátedras que este tenía por cuatrimestre, y a través de miradas y sonrisas cautivó la atención del muchacho logrando causarle una sensación única.

El gran rival de Pablo era él mismo, y su miedo. Sus anteriores relaciones habían causado en el una decepción al por mayor, y el temor a enamorarse era tan grande como lo que Laura causaba en su corazón.

Era la primera vez que el sujeto experimentaba una sensación amorosa semejante y veía en Laura a esa mujer que siempre había soñado durante su trayecto de vida, esa compañera de charlas y mates, que con la mirada transmitía una energía fantástica y a través de sus sonrisas encantaba al mundo. Su desconfianza con él mismo era tan grande, que creía que ella era esa mujer inalcanzable, y por más que sea la mejor persona del mundo jamás lograría conseguir conquistarla.

A partir de ese temor, y de esa inseguridad propia, nació la gran base del amor de Pablo por Laura. Es que si bien parece contradictorio, cuando uno tiene en mente durante tanto tiempo a una persona, sin emitir alguna acción que lo demostrase, el amor empieza a crecer, tal vez por la angustia que el mismo genera.

Pablo veía en Laura a una estrella inalcanzable, y Laura veía en Pablo una posible ilusión a salir de los pozos que la situaciones sentimentales a veces generan. A través de esto, se genero sin que ambos se dieran cuenta, una especie de 'amistad' que luego le dejaría paso al amor.

Es que a veces para acercarse a esa persona que nos parece imposible, es mejor utilizar el viejo truco de la amistad, y es lo que intentó emplear Pablo. Las charlas con mates de por medio por las tardes eran casi un rito, y así la confianza entre ambos aumentó de manera sorprendente.

Un mes después de esa noche de insomnio, durante otra con el mismo protagonista como invitado, Pablo recibió en su celular un mensaje que le empezó a despertar esa ilusión de conquistar a Laura. El mensaje parlaba un simple "Son las 3 43 de la mañana y no me puedo dormir. Te extraño". Para muchos, ese simple mensaje no significaba nada, para los enamorados, significaba una ilusión.

Con el tiempo y casi sin darse cuenta, Pablo pudo aunque sea describir minimamente sus sentimientos, y el miedo fue quedando de lado. Para su fortuna, Laura sentía cosas similares, y de a poco empezaron esa historia de amor que hoy los sigue uniendo... Esa historia a la que no se le puede llamar noviazgo, porque no hay pregunta formal, pero a la que si se le puede llamar amor, amor verdadero, de ese que se siente solamente una vez en la vida, de ese que no se describe en palabras, sino en actos, en sentimientos, y en formas de actuar.

A veces nos ocurre que conocemos a esa persona, nos damos cuenta, pero el temor nos gana, y los sentimientos no los expresamos, sino que los guardamos en nuestro interior pensando que es la mejor beneficiencia para todos. Esos a veces, por lo general causan angustias y tristezas que terminan de destrozarnos el corazón.

Nene, la vida es una sola, y hasta la estrella más inalcanzable puede estar en la palma de tu mano, simplemente tenes que desearlo y ser inteligente...


miércoles, 13 de enero de 2010

Amor de Colegio

Era la tarde del 10 de mayo de 1998, me acuerdo que hacia un frío terrible, Fran (El mas abrigado de los chicos) parecía un muñequito de nieve caminando, debido a su palidez y a toda la ropa que llevaba puesta… a eso de las 15, 30, Lorena nuestra preceptora, nos aviso que la profe de Lengua iba a faltar y nos íbamos a retirar. Inmediatamente lo mire al Chino, que con un gesto me confirmó el pensamiento, de clavado nos íbamos a ir a la plaza a jugar al fútbol.

Gracias a nuestras personalidades, en nuestro grupete éramos muy unidos, entonces al llegar a la plaza estábamos los 8 presentes, como diría una propaganda de una conocida gaseosa en el futuro, había equipo. Luego de hacer los denominados ‘jueguitos’ con la redonda de cuero, llegaron los chicos del colegio Joaquín V González, con la idea puesta, la petición la hizo el narigón, que con su voz gruesa proclamó:

-Lukitas, sale partido?

Mi respuesta fue positiva, enseguida reunimos a los chicos y organizamos la formación, teníamos un equipazo de entrada. Arrancamos con Fran al arco, una defensa rustica, como Seba, Pancho y Manu; un medio lírico, con Eze y quien les habla y una delantera letal con el Chino, la gran figura, y Lío, que de 3 pelotas que tocaba 4 las mandaba adentro.

Ya era clásico jugar contra ‘Los Azules’ (Ese apodo se lo ganaron los chicos del Joaquín V González por su uniforme todo color marino), y se daban distintos resultados, salíamos triunfadores algunas, y otras derrotados; todo se definía en 2 jugadores, si Fran estaba bien y no dejaba pasar una, el resto lo único que teníamos que hacer era dársela al Chino y que este haga alguna que otra maravilla.

Pero esa tarde fue distinto, en pleno partido, las chicas de Maria Auxiliadora de Quilmes se hicieron presentes en la plaza, pero había una que sobresalía, que tenía una mirada extraordinaria, con unos ojos verdes que encandilaban hasta al propio Sol, una belleza en su rostro difícil de explicar… todos nos percatamos de semejante perfección, pero seguimos jugando el cotejo como si nada hubiera ocurrido… todos menos uno, y para nuestra desgracia, ese individuo que quedo obsesionado con esa mujer de cabello castaño claro, ojos preciosos, y medidas exactas era el Chino, la figura, del que dependíamos.

Yo lo conocía muy bien, y enseguida me dí cuenta de que se había enamorado, que algo le pasaba con esa chica, y ese algo se llamaba amor; fue increíble ver como las pelotas le pasaban por al lado y el no las corría, no sabía que hacer, estaba con la cabeza en cualquier parte. Me le arrimé y le susurré al oído:

- Chinito, salí, anda y hablale; así no podes jugar…

Su respuesta me sorprendió, me miro con los ojos perdidos, y me dijo…

- Tenes toda la razón, lo mejor que puedo hacer es ir y hablarle.

Yo miré palurdo hacia la cancha, encogí los hombros sin respuesta, ante la mirada de mis compinches… lo peor estaba por venir.

Cuando Chinito se le arrimó a la muchacha, el Gordo (Un central grandote y gordo, que mas que un jugador de fútbol parecía un ropero con patas) le pegó un grito que lo escuchó hasta el papa; las palabras utilizadas, si mal no recuerdo fueron las siguientes:

- ‘Chino, borrego atrevido, te le acercas un paso mas y los dientes te los dejo en la nuca’

Enseguida me asuste, y me le arrimé al ropero andante y le pregunte que era lo que sucedía, su respuesta me dejo helado nuevamente (A este paso en cualquier momento me transformo en freezer).

- Es mi novia – dijo con su voz toda ronca y enojada.

Corrí tan rápido como pude, y le comenté la noticia a mi amigo, quién decidió que nos vayamos que ya estaba bien.

Esa noche, mientras comíamos unas pizzas en la casa de Rosita, la abuela de Manu, y mirábamos la novela ‘Verano del ‘98’, que estaba de moda, me di cuenta que el Chino no era el mismo… necesitaba encontrarse con esa chica nuevamente, aunque sea averiguar el nombre. Fue así que lo llamé desde una habitación y le comenté un mini plan que se me había ocurrido, nuestro profe de Educación Física era muy amigo del profe del Maria Auxiliadora, y podría organizar un partido en la institución quilmeña, y como quién no quiere la cosa, el Chino volver a encontrarse con la sensual dama.

Fue así que el partido quedó pactado, para el 24 de mayo, dado que había un festival por la víspera de la fecha patria.

Llegó el martes 24 y fuimos a jugar, fue el día que mejor ví jugar al Chino, la rompió indescriptiblemente, pero en su rostro se notaba una tristeza poco común en el, no se había cruzado a la pequeña mujer que tanto deseaba, y eso lo había decepcionado. Me le acerqué y le dije:

- Arriba el ánimo Chino, en algún momento la vamos a ver…

- Ya está Lukitas, no es para mi y listo, el destino no quizo… solamente acompañame al baño – respondió con una emisión apesumbrada.

Camino hacia el sanitario masculino, salió desde la tercer aula a mano derecha la persona buscada, por la que habíamos organizado el partido, por la que tanto pedía Chino, por la que tanto pedíamos todos…

Le balbuceé por lo bajo al Chino:

- Así que el destino no quiere, gilastrun?

Y seguí mi camino hasta el cuarto salón de clases, donde empecé a espiar el encuentro amoroso de ambos.

El la saludo amistosa y tímidamente, a lo que ella respondió con una sonrisa… parecía que los dos seguían camino, sin cruzar alguna que otra palabra… pero el parecía quedo justamente en un parecía cuando ella lo tomó del ante brazo y le dijo:

- El otro día te arrimaste a mi como para decirme algo, y mi ex novio te frenó, ¿Qué sucedía?

- - ¿Ex novio?, ¿Cortaron? – Repreguntó el

- Sí, la relación no daba para mas… pero, en fin ¿Pasaba algo?

En ese instante, por dentro pensé, que irán a decirse, o que determinación tomaran… era muy tierno ver a esos dos pichones mirarse con cara de enamorados, sintiendo un amor puro por el otro…

- Sí, pasaba… - Respondió el con algo de timidez y felicidad al mismo tiempo.

- ¿Pasaba o sigue pasando?, ¿Qué cosa?

- Sigue pasando, solamente quería saber tu nombre y decirte que me pareces una chica muy bonita… -Contraatacó el, con un toque seductor.

- Ja, gracias – Contestó ella – Vos también sos muy bonito, mi nombre es Olguita, y el tuyo?.

- Me llamó Gu Gu Gu Gustavo – tartamudeo el Chino – Pero todo el mundo me dice Chino.

Quedaron conversando unos 30 minutos, hasta que apareció nuestro profesor y nos dio la orden de subir a la trafic que nos llevaría a nuestro colegio.

Apenas subimos al vehiculo, le exigí que me diera todos los detalles de la charla, y me respondió con un tono enamoradizo y sencillo:

-La veo mañana a las 17, 30 en la plaza de Andrade y Ascabusi; queda mal si le llevo un chocolate, o algo dulce?

Quede tonto con su respuesta, y le dije,

- No Gusti, para nada, quedas como un duque.

Al otro día, apenas terminó nuestra novela diaria, sonó el teléfono de mi casa y escuché a mi madre gritarme:

- ¡Lucas, teléfono, es Gustavo! – y cuando me arrimé me dijo tapando el parlante del aparato – A este pibe le pasó algo, está re contento.

Atendí y enseguida noté lo mismo que mamá, se lo notaba feliz. Me contó con lujo de detalle todo lo ocurrido, que caminaron por la plaza como media hora agarrados de la mano, que a ella le encantó el chocolate y que en la despedida se besaron con un beso mitimiti (mitad en la boca, mitad en el cachete, entiende señora?); nunca lo había notado tan emocionado, tan contento, tan así, de esa forma, es medio difícil de explicar.

Pero yo, acostumbrado a arruinar buenos momentos, hice una pregunta que fue muy tonta.

- Imagino que arreglaste para verla de nuevo, ¿no?

¿Para qué?, no habían arreglado nada, lo bajoneé al pobre Chino, sin querer, sin la mas mínima intención, pero lo había hecho.

No sé como, pero a los 3 días se volvieron a juntar, sin decirle casi a nadie, sabíamos Luli, que era la mejor amiga de ella, y yo, que era el mejor amigo de el.

Desde el primer encuentro, pasaron varios, siempre con los mismos hechos, algunas veces mas otros menos…

Pero el 17 de Julio no fue lo mismo, ella le explicó que por razones laborales de su padre, su futuro iba a estar en el continente europeo, mas precisamente en Alemania; El Chino quedo destrozado con la noticia, aunque todavía no eran novios, el estaba perdidamente enamorado de ella, y no podía creer que el amor de su vida, por razones laborales del padre, se le termine escapando de las manos.

Pasaron unos 10 días, y no tuvimos noticias de ella; aunque seguía triste, Chino superaba cada vez más el traspié amoroso que le había generado la vida.

Nosotros jugábamos en el club de la ciudad, Quilmes, y el domingo 27 nos enfrentábamos a los punteros de nuestra divisional, el Club Social y Deportivo Liniers, un encuentro mas que importante, nos jugábamos el torneo.

Estábamos jugando perfectamente todos, íbamos ganando por 3 a 0, con un baile que los ‘celestes’ no se olvidarán nunca… a los 27 minutos del segundo tiempo, el Chino iba corriendo una pelota por el sector izquierdo, y quedó duro, mirando a la platea. El cabello castaño claro, los ojos verdes que encandilaban al sol, la sonrisa mas blanca que la nieve, la estatura de 1 metro 50, las zapatillas blancas… era ella, era Olguita, pero… ¿había vuelto?, ¿a esta altura no tendría que estar disfrutando el verano europeo?.

Terminado el encuentro, la bella dama, corrió a buscar a su príncipe, abalanzándose sobre el, y dándole un beso de esos de telenovela.

El padre de Olguita había decidido desechar la oferta de trabajo en el país teutón, no le terminó de cerrar la idea de alejarse de sus pagos, de su gente, de sus costumbres.

Esa noche, luego de unas pizzas en compañía de la querida telenovela, Chino se le acercó a Olguita, y sacando de su bolsillo un bombón de chocolate, le preguntó:

- Tengo un bombón para darte, pero… ¿vos me darías a mi el placer de ser tu novio?

Ella emocionada, le respondió afirmativamente, y con un beso sellaron el compromiso de amor…

sábado, 2 de enero de 2010

Pylmaiquén, que cosa cautivante...

No se si es bueno o malo, pero es lo mas lindo del mundo... comenzaba un nuevo año, y como todo lo bueno, arrancaba con una ilusión. Clara, terminante y sencilla fue la frase que utilizó Leandro para confirmar e intentar responder la afirmación/pregunta que le había hecho su hermano.

Prévio a esa mini charla, hubo un mes donde los sucesos habían sido mágicos. Cada vez que hablaba del tema, Leandro confundía fechas y tiempos, pero es entendible... cuando el amor golpea la puerta de nuestro mundo de esa forma, es dificil tener conciencia del tiempo.

Ya se, ya se, te estoy mareando... Empecé hablando de una charla de hermanos, pasé al amor y dije que entendía a un tipo del cuál la única certeza que tenes es que se llama Leandro... prestá atención, no pierdas detalle y vas a entender.

Hace un tiempo, no hablo de fechas exáctas para evitar roces, nuestro protagonista (Sí, Leandro) empezó a conocer a esa mujer que le atrapó el corazón, esa mujer despampanante que dejaba boquiabierto a cualquier ser humano que la observara, esa que con su dulzura era capaz de ablandar la piedra mas dura de todas. Fijate si lo habrá atrapado, que su raro nombre sonaba como lo más normal para Leandro. Pylmaiquén se llamaba la lunga pero preciosa mujer, que pese a los intentos inutiles de antienamoramiento, lo cautivó.

Si bien una persona cuando empieza a enamorarse se da cuenta, o tiene distintas actitudes que le dan a entender lo que le sucede internamente, lo que le pasó a Leandro fue distinto, por no decir raro. Siempre que le pregunto sobre el tema, me responde que el había arrancado la relación sintiendose un griego en la batalla de Troya... corriendo en desventaja, porque le iba a resultar cuasi imposible no sentirse atraido por esa mujer, pero sabiendo que no iba como favorito en la 'batalla' para adueñarse de su corazón. Leandro me comenta, que siempre supo que las cosas entre él y Pylmaiquén iban a ser como mínimo complicadas, y es por eso que se presentó intentando que su corazón no sintiese nada, pero a mitad de camino le resultó imposible y cuando quiso avivarse estaba hasta la nuca por ella.

Al poco tiempo, entendí el porque de su precaución... pese a que no comparto, un grupo de personas no iban a entender el sentimiento, y las contras iban a ser un poco grandes. Temas de pasado, vio.

Recuerdo, que todos los días antes de ese famoso 1ero de Enero, donde se desencadenó el dialogo que logró que yo contara esta historia, mi amigo me hablaba de Pylmaiquen y en sus ojos se hallaba un brillo que demostraba un amor inconfundible, una pureza que no se conseguía en cualquier lado, y desde ese momento me empecé a preguntar a mi mismo "Cómo es posible que un ser humano, sienta tanto por otra persona con tan solo 30 días de conocimiento?"... La respuesta? Algo asi como, amor. Quien lo entienda, que lo explique.

Pese a que nunca supe del deseo de Pylmaiquén, ni tampoco su verdadero sentimiento, empecé a darme cuenta que la precaución que tenía Leandro hace un mes había quedado en el olvido, y en su mente sólo había un futuro que contenía, o contiene, felicidad, amor y tranquilidad.

"Tengo ganas de que por cinco minutos el mundo se pare, desaparezcan todos y quedemos solo ella y yo, mirarla a la cara, decirle que es lo mas lindo que existe, que la necesito, y que la amo. Robarle un beso como un nene roba un caramelo, pero no un caramelo cualquiera, sino de esos que cuando los desgustas los saboreas de principio a fin, viste? y después de eso abrazarla, y quedarme abrazado a ella un largo rato..." lo parafraseó Leandro a su hermano, quien sin vueltas le respondió "Te enamoraste de Pylma, pero no se si eso es bueno o malo..."

"No se si es bueno o malo, pero es lo mas lindo del mundo..." Clarito, no?