Era la tarde del 10 de mayo de 1998, me acuerdo que hacia un frío terrible, Fran (El mas abrigado de los chicos) parecía un muñequito de nieve caminando, debido a su palidez y a toda la ropa que llevaba puesta… a eso de las 15, 30, Lorena nuestra preceptora, nos aviso que la profe de Lengua iba a faltar y nos íbamos a retirar. Inmediatamente lo mire al Chino, que con un gesto me confirmó el pensamiento, de clavado nos íbamos a ir a la plaza a jugar al fútbol.
Gracias a nuestras personalidades, en nuestro grupete éramos muy unidos, entonces al llegar a la plaza estábamos los 8 presentes, como diría una propaganda de una conocida gaseosa en el futuro, había equipo. Luego de hacer los denominados ‘jueguitos’ con la redonda de cuero, llegaron los chicos del colegio Joaquín V González, con la idea puesta, la petición la hizo el narigón, que con su voz gruesa proclamó:
-Lukitas, sale partido?
Mi respuesta fue positiva, enseguida reunimos a los chicos y organizamos la formación, teníamos un equipazo de entrada. Arrancamos con Fran al arco, una defensa rustica, como Seba, Pancho y Manu; un medio lírico, con Eze y quien les habla y una delantera letal con el Chino, la gran figura, y Lío, que de 3 pelotas que tocaba 4 las mandaba adentro.
Ya era clásico jugar contra ‘Los Azules’ (Ese apodo se lo ganaron los chicos del Joaquín V González por su uniforme todo color marino), y se daban distintos resultados, salíamos triunfadores algunas, y otras derrotados; todo se definía en 2 jugadores, si Fran estaba bien y no dejaba pasar una, el resto lo único que teníamos que hacer era dársela al Chino y que este haga alguna que otra maravilla.
Pero esa tarde fue distinto, en pleno partido, las chicas de Maria Auxiliadora de Quilmes se hicieron presentes en la plaza, pero había una que sobresalía, que tenía una mirada extraordinaria, con unos ojos verdes que encandilaban hasta al propio Sol, una belleza en su rostro difícil de explicar… todos nos percatamos de semejante perfección, pero seguimos jugando el cotejo como si nada hubiera ocurrido… todos menos uno, y para nuestra desgracia, ese individuo que quedo obsesionado con esa mujer de cabello castaño claro, ojos preciosos, y medidas exactas era el Chino, la figura, del que dependíamos.
Yo lo conocía muy bien, y enseguida me dí cuenta de que se había enamorado, que algo le pasaba con esa chica, y ese algo se llamaba amor; fue increíble ver como las pelotas le pasaban por al lado y el no las corría, no sabía que hacer, estaba con la cabeza en cualquier parte. Me le arrimé y le susurré al oído:
- Chinito, salí, anda y hablale; así no podes jugar…
Su respuesta me sorprendió, me miro con los ojos perdidos, y me dijo…
- Tenes toda la razón, lo mejor que puedo hacer es ir y hablarle.
Yo miré palurdo hacia la cancha, encogí los hombros sin respuesta, ante la mirada de mis compinches… lo peor estaba por venir.
Cuando Chinito se le arrimó a la muchacha, el Gordo (Un central grandote y gordo, que mas que un jugador de fútbol parecía un ropero con patas) le pegó un grito que lo escuchó hasta el papa; las palabras utilizadas, si mal no recuerdo fueron las siguientes:
- ‘Chino, borrego atrevido, te le acercas un paso mas y los dientes te los dejo en la nuca’
Enseguida me asuste, y me le arrimé al ropero andante y le pregunte que era lo que sucedía, su respuesta me dejo helado nuevamente (A este paso en cualquier momento me transformo en freezer).
- Es mi novia – dijo con su voz toda ronca y enojada.
Corrí tan rápido como pude, y le comenté la noticia a mi amigo, quién decidió que nos vayamos que ya estaba bien.
Esa noche, mientras comíamos unas pizzas en la casa de Rosita, la abuela de Manu, y mirábamos la novela ‘Verano del ‘98’, que estaba de moda, me di cuenta que el Chino no era el mismo… necesitaba encontrarse con esa chica nuevamente, aunque sea averiguar el nombre. Fue así que lo llamé desde una habitación y le comenté un mini plan que se me había ocurrido, nuestro profe de Educación Física era muy amigo del profe del Maria Auxiliadora, y podría organizar un partido en la institución quilmeña, y como quién no quiere la cosa, el Chino volver a encontrarse con la sensual dama.
Fue así que el partido quedó pactado, para el 24 de mayo, dado que había un festival por la víspera de la fecha patria.
Llegó el martes 24 y fuimos a jugar, fue el día que mejor ví jugar al Chino, la rompió indescriptiblemente, pero en su rostro se notaba una tristeza poco común en el, no se había cruzado a la pequeña mujer que tanto deseaba, y eso lo había decepcionado. Me le acerqué y le dije:
- Arriba el ánimo Chino, en algún momento la vamos a ver…
- Ya está Lukitas, no es para mi y listo, el destino no quizo… solamente acompañame al baño – respondió con una emisión apesumbrada.
Camino hacia el sanitario masculino, salió desde la tercer aula a mano derecha la persona buscada, por la que habíamos organizado el partido, por la que tanto pedía Chino, por la que tanto pedíamos todos…
Le balbuceé por lo bajo al Chino:
- Así que el destino no quiere, gilastrun?
Y seguí mi camino hasta el cuarto salón de clases, donde empecé a espiar el encuentro amoroso de ambos.
El la saludo amistosa y tímidamente, a lo que ella respondió con una sonrisa… parecía que los dos seguían camino, sin cruzar alguna que otra palabra… pero el parecía quedo justamente en un parecía cuando ella lo tomó del ante brazo y le dijo:
- El otro día te arrimaste a mi como para decirme algo, y mi ex novio te frenó, ¿Qué sucedía?
- - ¿Ex novio?, ¿Cortaron? – Repreguntó el
- Sí, la relación no daba para mas… pero, en fin ¿Pasaba algo?
En ese instante, por dentro pensé, que irán a decirse, o que determinación tomaran… era muy tierno ver a esos dos pichones mirarse con cara de enamorados, sintiendo un amor puro por el otro…
- Sí, pasaba… - Respondió el con algo de timidez y felicidad al mismo tiempo.
- ¿Pasaba o sigue pasando?, ¿Qué cosa?
- Sigue pasando, solamente quería saber tu nombre y decirte que me pareces una chica muy bonita… -Contraatacó el, con un toque seductor.
- Ja, gracias – Contestó ella – Vos también sos muy bonito, mi nombre es Olguita, y el tuyo?.
- Me llamó Gu Gu Gu Gustavo – tartamudeo el Chino – Pero todo el mundo me dice Chino.
Quedaron conversando unos 30 minutos, hasta que apareció nuestro profesor y nos dio la orden de subir a la trafic que nos llevaría a nuestro colegio.
Apenas subimos al vehiculo, le exigí que me diera todos los detalles de la charla, y me respondió con un tono enamoradizo y sencillo:
-La veo mañana a las 17, 30 en la plaza de Andrade y Ascabusi; queda mal si le llevo un chocolate, o algo dulce?
Quede tonto con su respuesta, y le dije,
- No Gusti, para nada, quedas como un duque.
Al otro día, apenas terminó nuestra novela diaria, sonó el teléfono de mi casa y escuché a mi madre gritarme:
- ¡Lucas, teléfono, es Gustavo! – y cuando me arrimé me dijo tapando el parlante del aparato – A este pibe le pasó algo, está re contento.
Atendí y enseguida noté lo mismo que mamá, se lo notaba feliz. Me contó con lujo de detalle todo lo ocurrido, que caminaron por la plaza como media hora agarrados de la mano, que a ella le encantó el chocolate y que en la despedida se besaron con un beso mitimiti (mitad en la boca, mitad en el cachete, entiende señora?); nunca lo había notado tan emocionado, tan contento, tan así, de esa forma, es medio difícil de explicar.
Pero yo, acostumbrado a arruinar buenos momentos, hice una pregunta que fue muy tonta.
- Imagino que arreglaste para verla de nuevo, ¿no?
¿Para qué?, no habían arreglado nada, lo bajoneé al pobre Chino, sin querer, sin la mas mínima intención, pero lo había hecho.
No sé como, pero a los 3 días se volvieron a juntar, sin decirle casi a nadie, sabíamos Luli, que era la mejor amiga de ella, y yo, que era el mejor amigo de el.
Desde el primer encuentro, pasaron varios, siempre con los mismos hechos, algunas veces mas otros menos…
Pero el 17 de Julio no fue lo mismo, ella le explicó que por razones laborales de su padre, su futuro iba a estar en el continente europeo, mas precisamente en Alemania; El Chino quedo destrozado con la noticia, aunque todavía no eran novios, el estaba perdidamente enamorado de ella, y no podía creer que el amor de su vida, por razones laborales del padre, se le termine escapando de las manos.
Pasaron unos 10 días, y no tuvimos noticias de ella; aunque seguía triste, Chino superaba cada vez más el traspié amoroso que le había generado la vida.
Nosotros jugábamos en el club de la ciudad, Quilmes, y el domingo 27 nos enfrentábamos a los punteros de nuestra divisional, el Club Social y Deportivo Liniers, un encuentro mas que importante, nos jugábamos el torneo.
Estábamos jugando perfectamente todos, íbamos ganando por
Terminado el encuentro, la bella dama, corrió a buscar a su príncipe, abalanzándose sobre el, y dándole un beso de esos de telenovela.
El padre de Olguita había decidido desechar la oferta de trabajo en el país teutón, no le terminó de cerrar la idea de alejarse de sus pagos, de su gente, de sus costumbres.
Esa noche, luego de unas pizzas en compañía de la querida telenovela, Chino se le acercó a Olguita, y sacando de su bolsillo un bombón de chocolate, le preguntó:
- Tengo un bombón para darte, pero… ¿vos me darías a mi el placer de ser tu novio?
Ella emocionada, le respondió afirmativamente, y con un beso sellaron el compromiso de amor…

Este es el primer cuento que escribí en mi vida, recuerdo que lo hice para un TP de mi hermano. Lo encontré y me gustó la idea de compartirlo. Saludos
ResponderEliminar"me gusta" se diria en facebook
ResponderEliminarlinda historia
lindo gesto :)